Crónicas

En busca de las palmeras de azúcar de las Navas del Marqués

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Las Navas del Marqués En la foto y de izquierda a derecha: Loverbiker, Plumilla, Toni y Maya

El viernes por la noche no cenamos… con lo cual, al día siguiente teníamos una gusa que pa ke y salimos con el objetivo de saciarla con las famosas palmeras de las Navas del Marqués… La cosa estaba muy complicada por las predicciones meteorológicas y aunque los que aparecen en la foto eran conscientes de ello, tiraron palante con más miedo que vergüenza…  🙂

A las 08:30h en punto comenzaba lo que sería una furtiva épica, de las más duras realizadas hasta la fecha (track).

En esta ocasión nos acompañaron unos invitados de lujo: la gran Maya (incansable) y Toni (Power). Simpática y agradable pareja y muy, pero que muy fuertes  🙂

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Maya y Toni

El gran Fer (Quijorna) también nos acompañó, pero se tuvo que dar la vuelta en el pueblo de Robledondo (tenía compromisos, o eso nos dijo…) 😉

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Fer llegando a Robledondo

La subida empezó casi desde Brunete y en Valdemorillo ya era to parriba. Nos enfrentamos sin demasiados problemas al puerto de la Cruz Verde… con sus rampas pronunciadas antes de llegar a Zarzalejo.

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Puerto de la Cruz Verde (Zarzalejo)

Seguidamente subimos a Robledondo y más tarde a Santa María de la Alameda (1400metros) ya en la provincia de Ávila.

Comenzó a nevar en la bajada dirección a las Navas del Marqués, pero eso no nos detuvo. Sabíamos a lo que veníamos: a sufrir y a zampar.

Llegamos a las Navas y preguntamos a una simpática lugareña que dónde se escondía el famoso tesoro. Y paya que fuimos. El ciclista amoroso le tiró un beso en marcha como recompensa por la valiosa información 🙂

No había palmeras, pero en su lugar degustamos unos maravillosos dulces típicos de la zona, patatas revolconas, montaos de jamón y  sus respectivos cafés…

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Dulces tipicos de la zona

Enebramos ya dirección el Pinpollar con un fuerte aire y granizo fino que nos hizo bajar la gran velocidad que llevábamos en toda la ruta 😉

Después, nos enfrentamos al Puerto de la Paradilla con sus más de 6kms y una pendiente media de no sé cuanto… Plumilla y Toni subieron como una exhalación (desataos durante toda la ruta) y el ciclista amoroso, Maya y un servidor nos lo tomamos con más tranquilidad (ya iban las piernas bastante cargadas por no decir que estábamos ya reventaos…).

Llegamos a la rotonda del alto de la Cruz Verde de nuevo (donde están todas las motos cuando hace sol) y giramos a la derecha dirección Robledo de Chavela sufriendo unos bandazos de aire del copón (alguno vio la luz del túnel).

Antes de llegar a Fresnedillas, el último escollo: la tachuela del Mojón (2,7kms/6,4%). De nuevo Toni y Plumilla comenzaron a subir con fuerza, pero el ciclista amoroso que estuvo toda la ruta bastante conservador empezó a tirar y a tirar y desapareció del mapa.

Toni reparó un pinchazito de ná en cero coma y llegamos a Brunete cansados, bajo una tormenta de agua (lo único que faltaba) pero con una sonrisa de oreja a oreja. Felices como una perdiz 🙂

Ha sido un verdadero placer realizar esta furtiva. Ha sido muy especial 🙂

Gracias a todos por asistir, vuestro buen humor y saber sufrir.

Por si os apetece verlo, aquí os dejamos el álbum de fotos 🙂

Saludos,

 

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